Cinco entrevistas andaluzas (II). Juanma Moreno y Alberto Garzón

Es casi un mes de diferencia el que transcurre entre la entrevista al candidato del PP a presidir la Junta de Andalucía y el candidato de IU a la Presidencia del Gobierno Central.

Juanma Moreno llega al plató un 12 de febrero. Aún no ha comenzado oficialmente la campaña, pero eso sólo se notará en que no pide directamente el voto al ciudadano. Todo lo demás indicaría que ya estamos en ese tiempo de promesas, de compromisos, de medidas, de propuestas electorales.

Llega tarde y cansado. Reducimos el tiempo de entrevista por ese retraso, pues a continuación ha de asistir a un acto. Pero la espera y el verme obligada a condensar la amplia batería de preguntas que tenía preparada finalmente se convierten en algo positivo. Me obliga a ser más concreta, más directa, a seleccionar. No obstante, también se caen algunas preguntas oportunas por el camino. Todo no podía salir a la perfección.

Habla de empleo. De servicios sociales. De educación y sanidad públicas. Le pregunto por los recortes y por las políticas que su partido desarrolla a nivel nacional y que, a priori, parecen ir en una dirección opuesta a lo que me está diciendo. Pero él, asegura que quien recorta es la Junta y que para eso tenemos autonomía, para priorizar en qué invertir el presupuesto regional y no para culpar continuamente al Gobierno Central. Le pregunto por la dependencia y le doy un dato. Lo resuelve diciéndome que es falso y que el Gobierno sigue aportado el 60% de los recursos que van a los dependientes andaluces. Yo dudo, pero paso a las siguientes cuestiones, porque tengo poco tiempo y mucho que preguntar.

En sus intervenciones se pone continuamente al lado de los profesionales sanitarios, los profesores de la educación pública, el funcionariado andaluz. Habla de eliminar burocracia y facilitar la inversión extranjera. De control y transparencia para eliminar la corrupción. Pero de nuevo pienso en todo ello a nivel nacional, donde gobierna el partido al que él representa, y sigo viendo discordancias.

Supongo que al igual que yo, muchos ciudadanos han pensado eso mismo y por eso las encuestas no dan resultados muy favorables a un partido que, a pesar de presentar a Javier Arenas como candidato a la Presidencia de la Junta, consiguió 50 parlamentarios en el año 2012.

Y él también habla de encuestas. Pero aún estamos en febrero, las de los peores datos están por venir. Por eso Moreno asegura que mientas el PSOE baja en las encuestas, ellos suben. Y aquí es cuando llega uno de los momentos “interesantes” de la entrevista.

Siempre recordaré la entrevista a Moreno porque en ella cometí una de esas meteduras de pata que pasan a formar parte del anecdotario particular de cada periodista. Y es que, ¿qué es un profesional de los medios sin un listado de esos momentos, custodiados para siempre en las hemerotecas, en los que piensas “tierra, trágame”?

En efecto, situé al PP como tercera fuerza política por detrás de Podemos, algo que ni en los mejores sueños de Pablo Iglesias habría ocurrido. Y aunque fue un error considerable, sirvió por otro lado para poner más en alerta a mi interlocutor.

Uno de los momentos en que Moreno estuvo más audaz fue al preguntarle por las principales medidas que llevaría a cabo en la provincia en caso de llegar a ser presidente de la Junta. Su primera respuesta fue solucionar el problema de los regantes. Estuvo acertado: teniendo en cuenta que hablaba en una tele del Condado de Huelva y que en los últimos meses la actualidad se ha centrado en esa cuestión supo cual tenía que ser la primera respuesta. Más aún cuando los regadíos provocaron una de sus últimas crisis de imagen: tuvo la mala fortuna de visitar la comarca cuando toda ella se estaba manifestando en Huelva capital (más de 20.000 personas) para pedir soluciones a este sector. Con lo cual no salió muy bien parado en las redes sociales…

La entrevista duró algo más de 16 minutos, aunque como ya he comentado estaba previsto que alcanzara los 25. Y reconozco que también hubo momentos en los que no pude evitar estar de acuerdo. Recortar el gasto superfluo de la administración, por ejemplo. A nadie se le escapa la gran administración paralela que existe en Andalucía y tampoco los “enchufados” que viven de la Junta.

Por supuesto que también me gustaría pagar menos impuestos. Yo también creo injusto el impuesto de sucesiones que pervive en nuestra comunidad autónoma y no me voy a quejar si me bajan el tramo autonómico del IRPF. Pero, teniendo en cuenta que reducir impuestos es reducir también los ingresos de la administración, con lo cual se sufragan los servicios públicos, ¿cómo piensa luego compensar ese dinero que deja de entrar en las arcas andaluzas? No me lo dijo, y tampoco lo pregunté-

Sí fue más coherente en su propuesta fiscal el candidato a la presidencia del Gobierno por Izquierda Unida, Alberto Garzón: propone reducir impuestos indirectos, esos que todos pagamos por igual, a cambio de incrementarlos en función de la renta. “Algo similar plantean los autónomos”, le sugiero y aunque me da la razón y “cree que habría que analizar” la situación de este colectivo, no concreta una sola medida. Eso sí, reconoce que antes de la crisis generaban el 80 % del empleo en España y que ahora está en el 65 %. Por tanto un colectivo a tener en cuenta y, sin embargo, no hay compromisos firmes para con ellos.

No se olvida de otro tema fundamental como es luchar contra el fraude fiscal. Me parece razonable y compensado, pero dudo de la viabilidad de la renta vital básica y del Banco público tal como lo plantean. Se lo hago saber y lo comparo con las Cajas de Ahorro. Pongo el ejemplo de Bankia, del dinero perdido y la corrupción generada en Caja Madrid. Y explica, coherentemente, que no falló su naturaleza pública sino su orientación hacia la especulación y la falta de control. Chapeau.

Garzón habla tranquilo. Me parece sincero, convencido, coherente. Explica sus propuestas y les da credibilidad. Quizás por ello hable de la política como pedagogía. Puede que en ello tenga algo que ver la profesión del candidato de IU a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, que es profesor.

En cuanto al paro, afirma que puede crear un millón de empleos (a nivel nacional) desde el sector público. Desgrana lo que costaría y de dónde vendría la financiación. No parece descabellado, pero es inevitable que me acuerde de aquella portada de Rajoy prometiendo tres millones de puestos de trabajo cuando gobernara.

Hace autocrítica. Asume que en su partido también ha habido imputados, pero contrarresta ese punto negativo con las acciones que su formación llevó a cabo con ellos. Estamos a 16 de marzo, justo el día antes se publicaron cinco nuevas encuestas que no dejan muy bien parada a su formación. Las encuestas no le preocupan, dice, pero tampoco le agradan. Reconoce que el pacto con el PSOE ha podido jugarles una mala pasada en Andalucía, a pesar de que tuvo “muchos aspectos positivos”. Y no olvida la “traición” del PSOE al romperlo y adelantar elecciones, por ello no ve viable que Maíllo busque un nuevo pacto con Díaz tras el 22 de marzo. En el tono de sus palabras percibo cierto reproche a la anterior dirección.

También me interesa su visión de diputado andaluz en el Congreso, donde muchas veces sólo nombran Andalucía para poder utilizarla como arma arrojadiza. Me da la razón. Y sin embargo, todos miran a esta tierra para ver qué ocurre en estos comicios. Garzón asegura que aunque los resultados del 22 de marzo no se podrán extrapolar a otros ámbitos, sí van a influir en las próximas citas que haya entre las urnas. Los resultados y la política de pactos van a ser importantes.

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Cinco entrevistas andaluzas (I). Mario Jiménez, Manuel Andrés González y Rafael Sánchez Rufo

22 de marzo. Cita de los andaluces con las urnas. Por detrás, semanas de trabajo, de políticos y también de periodistas intentando ambos hacer llegar a los ciudadanos las principales propuestas y compromisos para la próxima legislatura.

Estos 15 días de campaña, y las semanas previas que se sucedieron tras el anuncio de adelanto de elecciones, han sido frenéticos. Por la labor que ejerzo en el medio para el que trabajo he tenido la oportunidad de entrevistar a multitud de dirigentes, de distintos partidos, que han desarrollado las principales líneas de su programa electoral.

Mi balance, por tanto, mi experiencia de esta campaña tiene mucho que ver con esas entrevistas. Pero más allá de centrarme en un análisis de cada una de las promesas, o una confrontación de compromisos, me gustaría compartir lo que ha implicado realizar algunas de esas entrevistas. Percepciones y valoraciones que acompañaban a las preguntas y también al devenir de las mismas. Para ello, he elegido sólo cinco de ellas: las realizadas a los cabeza de lista de la provincia por PSOE, PP e Izquierda Unida y dos líderes políticos del ámbito regional y nacional como son Juanma Moreno y Alberto Garzón. Comienzo por la cuestión provincial.

De las tres entrevistas onubenses la que me dejó más insatisfecha, como periodista, fue la realizada a Mario Jiménez, candidato del PSOE de Huelva al Parlamento de Andalucía. Era la primera vez que me enfrentaba a él y creo que me intimidó. Si guardaba un mal recuerdo de la misma, su revisión para escribir este post no lo ha enmendado: soporífera, complaciente, torpe a la hora de formular las preguntas. Sólo en los últimos minutos parece que reacciono y se convierte en algo más ágil. No es la peor entrevista de mi vida, pero tampoco pasará a la posteridad.

Sobre la mesa los temas de siempre: regadíos, servicios sociales (sanidad y educación públicas), infraestructuras… Serán los temas que se repitan independientemente del invitado. En este caso toca contraponer Andalucía a la gestión realizada por los populares en otras comunidades incluso en el Gobierno Central. Nada nuevo.

Habla con seguridad de que será Díaz quien ganará las elecciones. Huelva siempre ha sido una provincia que ha apoyado a los socialistas ampliamente en anteriores comicios y ahora los sondeos no ofrecen un panorama muy diferente. Mario Jiménez lo sabe y se muestra seguro de ganar.

Pero también lo hace Manuel Andrés González, líder de la candidatura popular onubense. No cree en las encuestas, aquellas que daban a su partido ganador absoluto en las ultimas elecciones y que tanto erraron. Cree que Juanma Moreno será presidente y niega posibilidad de pactos con otras formaciones. Incluso con el PSOE al que sí le daría apoyos puntuales si eso, dice, favorece a los andaluces. Se muestra partidario de que gobierne la lista más votada.

A González he tenido la oportunidad de entrevistarlo en varias ocasiones, siempre terminando con mal sabor de boca. Hasta esta última vez en la que sí pude conducir un espacio mucho más ajustado a esa idea que te haces en la cabeza justo antes de comenzar.

Sobre regadíos me volvió a demostrar lo que tanto critican los regantes: PP y PSOE siguen echándose la pelota unos a otros en cuanto al siguiente paso que se tiene que dar en esta problemática.

Muy curiosa también me pareció su respuesta en relación a la eliminación de aforamientos que propone Juanma Moreno en Andalucía. Le planteé que por qué no en el Gobierno Central y su respuesta sólo fue que “mi partido en Andalucía se compromete a eliminar aforamientos en la comunidad autónoma andaluza”. Muy coherente todo.

Más congruente me pareció el líder de IU, Rafael Sánchez Rufo, que entonó el mea culpa al referirse a sus tres años de cogobierno con el PSOE en cuanto a que reconoció no haber podido hacer todo aquello que se plantearon. Algo que aseguró imposible debido a los recortes en la financiación que llega de la administración central. Por ello defendió un nuevo modelo de financiación y un nuevo modelo fiscal.

En cuanto a las infraestructuras, apuntó algo que por desgracia también percibimos los ciudadanos de a pie: son los eternos debates entre PP y PSOE que se han turnado en el gobierno central sin que Huelva haya salido muy beneficiada. De hecho, la media de inversión por habitante está en nuestra provincia muy por debajo de la media andaluza y la media nacional.

Me gustó del líder de IU su cercanía. Aunque González (PP) también ha sido alcalde hasta hace muy poco, Sánchez Rufo se acerca más a ese tipo de político de pueblo cercano al ciudadano, empático. Según las encuestas, Sánchez Rufo hoy puede quedar fuera del Parlamento Andaluz, pero ganaría mucho si tuviera más miembros de este perfil.

Descubriendo a Jorge Drexler

Se apagan las luces del teatro. Aparece una figura que se aproxima al centro del escenario, en primera fila. Se ilumina. Es Jorge Drexler. Comienzan los aplausos. En seguida, aparecen cuatro personas más, sus músicos, que se colocan flanqueándolo. Los cinco, en línea, comienzan una breve coreografía con la que dan por empezado el concierto.

Hasta hace apenas una semana, sabía sólo tres datos acerca de Jorge Drexler: que ganó un Oscar, que compuso el tema principal del biopic ‘Lope’ y que es pareja de la actriz Leonor Watling. Poco más. Quizás alguna vez había escuchado alguna de sus canciones (sí, recuerdo uno de sus temas en un anuncio de televisión), pero nunca había ido a uno de sus conciertos. Es más, ni siquiera me lo había planteado.

Pero el pasado domingo venía a Almonte.Y cuando lo supe, hará algo más de un mes, me suscitó cierto interés. Así que el día antes del concierto, abrí Spotify y escuché un par de veces las cuatro o cinco canciones más populares para, al menos, hacer el oído al recital al que asistiría. Y no me disgustó, pero tampoco pensé que fuera a convertirse en mi ídolo musical. Sus canciones tenían mucho ritmo, pero sus letras, aunque bastante trabajadas, me parecían encajadas con calzador en la música y la rima, a veces, ni existía.

Con escepticismo, pero expectación, me dispuse a disfrutar en primera fila de la experiencia, una de esas que la vida te pone en el camino y, aunque no se encuentren en tu lista de pasiones, prefieres abrir la mente y aprovechar ese momento único que el azar te ofrece.

Y disfruté. Mucho. En aquel directo las canciones antes oídas tomaban una dimensión mágica y aquellas que escuché por primera vez, sencillamente me encantaron. Es cierto que las rimas aún me parecían forzadas, pero ahora tenían un encanto muy especial.

Sería difícil resumir dos horas de música instrumental y juego de luces, canciones a capela, de historias, de risas, de baile. Letras que rezumaban una gran cultura y mucho conocimiento (luego supe que Drexler es otorrinolaringólogo) y también denuncia social. Me resultó enternecedor cómo su repertorio estaba plagado de canciones dedicadas a personas, ciudades, hechos. Homenajes que fueron narrados, con ese acento porteño y no menos gracia.

Es difícil elegir alguno de esos momentos o alguna de esas canciones, aunque ‘Noctiluca’ o ‘La ‘Luna de Rasquí’ fueron dos de las que más me gustaron, sin olvidar el instante en el que cantó solo y a capela ‘Al otro lado del Río’ ni cuando nos ofreció como un regalo ‘Cai creo que caí’, una canción que no está incluida en ningún disco y que compuso cuando fue nombrado pregonero del Carnaval de Cádiz.

Fue, en definitiva, un gran descubrimiento y volvió a recordarme por qué a veces hay que salir de la rutina que te imponen los propios gustos.

En efecto, mientras escribo este post escucho a Jorge Drexler.

Mi primer FITUR

Lo reconozco. Asistir a FITUR ha sido para mí cumplir un sueño que arrastraba desde que comencé a ejercer como periodista hace diez años. Por eso, me resultaba inevitable escribir el tercer post de mi blog acerca de esta experiencia. Una vivencia que no deja de ser parcial, en tanto en cuando se circunscribe a la labor profesional desempeñada para el medio en el que trabajo actualmente.

En efecto, prácticamente mis impresiones derivan de lo que fui testigo en los stand de Huelva (en el Pabellón de Andalucía) y el de Almonte (ubicado en otro Pabellón) durante los tres primeros días de la feria.

En el espacio dedicado al Turismo de Huelva, los diferentes ayuntamientos de la provincia tienen la oportunidad de asistir presentando sus proyectos más representativos, mientras que el propio Patronato promociona aquellos eventos o productos de interés que involucran a más de una localidad. En Almonte, por su parte, presentaban su estrategia integral en este sector, así como algún que otro proyecto urbanístico y de infraestructuras.

Sin entrar en detalles de la temática de cada uno de los proyectos, del ámbito de repercusión, de la propia presentación, etc, sí hubo algo que me llamó la atención de las acciones que se desarrollaron en uno y otro stand. Si el objetivo de las mismas era promocionar y dar a conocer un determinado proyecto fuera de nuestras fronteras, es decir, a todo el espectro turístico internacional, ¿qué sentido tiene que se presentara en el stand propio de la provincia o municipio y que asistieran al mismo sólo personas relacionadas con este ámbito territorial? Es decir, entiendo que muchos municipios marquen como una línea estratégica para su difusión turística el ‘estar’ en una feria como ésta, pero ¿consigue el ‘estar’ allí que cumplamos algún objetivo concreto? ¿Basta con decir ‘hemos ido a FITUR’?

En efecto, en la mayoría de las ocasiones, asistir a un evento como éste se convierte en objetivo por sí mismo, cuando no debemos olvidar de que es una herramienta más para la difusión, en este caso turística. De esta manera, se relaciona proyecto turístico con presentarlo en FITUR, cuando realmente no siempre es necesario o conveniente.

Quizás con otras acciones dirigidas a públicos más concretos o usando otras herramientas de difusión, obtengamos mejores resultados. Pero para eso hace falta preguntarse lo que queremos, marcar un objetivo, establecer de qué mejor manera (y más eficiente) puedo conseguirlo y, finalmente, evaluar si se ha logrado o no. Sin embargo, estoy convencida de que esto que parece tan básico, ni siquiera se lo ha planteado el 90 % de las entidades a las que hago referencia.

A esto hay que añadir otros detalles como la poca dinámica de las presentaciones, los largos discursos de políticos, la falta de originalidad y de interacción… aspectos que probablemente hicieran más complicado la consecución de los objetivos.

Catedral efimeraTambién hubo excepciones. En el stand de Almonte, por ejemplo, encontrábamos un sistema de realidad virtual por el cual podíamos recorrer la Catedral Efímera que se instalará en su plaza en el año 2019 y que fue presentada precisamente en FITUR, así como varios iPad en los que poder probar las aplicaciones móviles turísticas del municipio (‘Almonte Smart Destination’, ‘Caminos del Rocío’ y ‘Recorrido de la Pastora’) que fueron presentadas allí. Sin duda, un gran acierto el de incorporar las nuevas tecnologías a la experiencia del visitante. Se suma además el reclamo gastronómico: una venenciadora ofrecía vino de la tierra durante las horas centrales de la jornada, algo que también atraía a ciertos visitantes.

Reclamos similares pudimos ver en stands como los de Almería o Sevilla. En el primero de ellos contaron con David Bisbal, que siempre es un atractivo para público y medios de comunicación y en nuestra provincia vecina el cine fue el hilo conductor de todas las jornadas: el Trono de Hierro (y actores caracterizados) aludiendo al Trono de Hierrorodaje de la serie Juego de Tronos; participantes de la producción ‘La Isla Mínima’ o el actor Alberto López pasaron por el espacio turístico y consiguieron atraer a los curiosos.

Como resumen, tras mi paso por este evento, haría una recomendación: si crees que para la difusión de tu sector turístico es imprescindible estar en FITUR, hazlo, pero no olvides que, como tú, habrá cientos o miles de expositores más, sobre los que tendrás que destacar de alguna manera. Por ello, desmárcate con acciones originales y creativas, que sean eficientes y que persigan un objetivo concreto y medible. Todo lo demás será simple ‘postureo’.

A propósito del agua…

Hoy más de 30.000 personas se han manifestado por las calles de Huelva capital para exigir tanto al Gobierno Central como a la Junta de Andalucía que hagan lo necesario para que el agua superficial destinada al cultivo de regadío llegue de una vez por todas al Condado de Huelva.

Estas demandas del sector no son nada nuevo y constituyen una cuestión harto complicada, por los diferentes actores económicos, políticos, medioambientales y sociales que están involucrados. Se trata de un conflicto que se lleva gestando desde hace décadas y que, realmente, no tiene fácil solución. Pero hoy no quiero abordar sus orígenes o las posturas contrapuestas de ecologistas y agricultores, colectivos que han tenido tanto sus aciertos como sus errores en el devenir de esta problemática.

Simplemente voy a focalizar esta disertación en el ámbito administrativo y, por tanto, en el político, no porque sea la faceta más cómoda de abordar sino porque es la verdaderamente indignante, por el componente resolutivo que tienen las decisiones tanto del Gobierno como de la Junta.

Hace apenas unos días leía un artículo “El pato maketo” del periodista Arturo Pérez Reverte. En él disertaba sobre lo absurdamente burocráticas que llegan a ser las administraciones y hasta qué punto surrealista pueden llevar la cuestión de las competencias. Pues si exageramos ese caso ridículo, el resultado viene a ser la situación que se vive entre los regantes del Condado.

Y es que el obstáculo que impide solventar las demandas del sector es uno solo: que hay que poner de acuerdo al Gobierno Central y a la Junta de Andalucía.

Según afirman tanto los colectivos agrícolas como incluso los propios partidos políticos, la provincia de Huelva tiene agua suficiente para abastecer las hectáreas calificadas como regables en todo su territorio, sólo que hay que llevar el agua que “sobra” de una cuenca a otra que lo necesita. Y he aquí la cuestión. La cuenca excedentaria (Tinto-Odiel-Piedras) es competencia de la Junta de Andalucía; la cuenca deficitaria (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir) es gestionada por el Gobierno Central.

Esto, en un principio no tendría que provocar mayor problema, pues se supone que las administraciones están para trabajar de manera conjunta por el ciudadano, más aún si los partidos que gobiernan ambas administraciones manifiestan públicamente su “voluntad” de dar solución a la problemática de los regantes. Pero nada más lejos de la realidad.

El escollo de las competencias se convierte en el argumento perfecto, en el arma arrojadiza, que unos y otros han usado hasta ahora para no asumir su propia responsabilidad, retrasar la solución definitiva y de camino hacer política, ya saben el tan conocido “y tú más” que en este caso se centraba en “yo hago esto pero tú no lo otro” o “yo no puedo hacer esto si tú no resuelves lo otro”, “yo he hecho esto, aunque haya tardado 7 años, ahora lo que queda lo haces tú”. Y así continuamente, como niños de colegio.

Mientras, con sus dimes y diretes mantienen en vilo a todo un sector productivo formado por 500 empresas, la mayoría de ellas PYMES, que crean anualmente unos 80.000 puestos de trabajo en una provincia que cerró el año pasado con 63.327 desempleados y una tasa de paro que durante el 2014 no ha bajado del 30 %.

Ahora la Junta ha de contemplar en su Plan Hidrológico una transferencia anual de 15 hectómetros cúbicos desde la cuenta del Tinto hacia la del Guadalquivir. Pues mientras que la administración andaluza asegura que esa reserva ya está asegurada y que es el Gobierno el que tiene que aprobar una Ley de Trasvase para modificar el Plan Hidrológico Nacional que dé luz verde a esa transferencia de agua, el PP insiste en que el documento regional no lo recoge. En definitiva un nuevo capitulo de reproches, de ineficacia, de intentar sacar rédito político culpando al adversario sin importar el daño que todo esto produce al ciudadano.

Me pregunto durante cuánto tiempo asistiremos a los desmentidos y afirmados de unos y otros a este respecto, y cuándo, por supuesto, veremos, aprobados finalmente ambos documentos que aseguren que la tan necesaria y no menos prometida agua superficial para garantizar el principal sector económico de la comarca del Condado de Huelva.